La influenza es producida por un virus sumamente variable, que cambia constantemente y que es capaz de evadir el sistema inmunológico del organismo y causar una infección.

Esta infección viral, que afecta al sistema respiratorio, dura generalmente una semana y se caracteriza por la aparición súbita de fiebre alta, dolores musculares, cefalea, malestar general importante, tos seca, dolor de garganta y rinitis.

La mayoría de los afectados se recuperan en una o dos semanas sin necesidad de recibir tratamiento médico. Sin embargo, en niños pequeños, personas de edad avanzada y personas con condiciones médicas preexistentes, la infección puede conllevar graves complicaciones de la enfermedad subyacente, provocar neumonía o causar la muerte.

Las epidemias de influenza pueden causar gran ausentismo laboral y escolar, así como pérdidas de productividad. [1]

MAT-CL-2100021-V1-01/2021